Usos del mapa mental
Es
una técnica de usos múltiples.
Su
principal aplicación en el proceso creativo es la exploración del problema y la generación de ideas. En la
exploración del problema es recomendable su uso para tener distintas
perspectivas del mismo.
A
través de su uso, se logra plasmar en una sola hoja todo lo relacionado a un
tópico tan extenso como el contenido de un libro, o tan corto como ideas para
dar un regalo de cumpleaños.
Elaboración de un mapa mental
La
realización de un mapa mental comienza por colocar en el centro de una hoja en
blanco la idea principal y luego rodearla, en todas direcciones, por temas
subsidiarios (palabras o imágenes claves), sin pensar, de forma automática pero
clara.
Se dibuja un organigrama que va recogiendo, mediante
formas, colores, y dibujos, todos los puntos importantes de un tema, e indica
gráficamente sus distintas relaciones, imitando así la forma en que el cerebro
procesa la información y que constituye nuestra manera natural de pensar.
Los
mapas mentales se pueden mejorar y enriquecer con colores, imágenes, códigos y
dimensiones que les añadan interés, belleza e individualidad, fomentándose la
creatividad, la memoria y la evocación de la información.
Cuando
una persona trabaja con mapas mentales, puede relajarse y dejar que sus
pensamientos surjan espontáneamente, utilizando cualquier herramienta que le
permita recordar sin tener que limitarlos a las técnicas de estructuras
lineales, monótonas y aburridas.
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